Ya que estamos por la Montaña Palentina vamos a aprovechar el fin de semana para acercarnos a Vallejo de Orbó, que nos invita a celebrar su octava edición de concurso de olla ferroviaria.
Aunque haga frío, nada impide que en el entorno de la Casa del Pueblo se cocinen 53 ollas a fuego lento compitiendo por ser el mejor guiso de alubias rojas con chorizo y tocino.
La organización aportó pan, vino y carbón. Muchas gracias por vuestro esfuerzo y colaboración.
Tras una mañana muy fría en la que los cocineros se acercaban a sus ollas intentando entrar en calor, a la una y media se entregaron los cocidos para su valoración por parte del jurado.
Una vez entregadas las catas, todos los asistentes que lo desearon pudieron disfrutar del guiso elaborado por nuestros cocineros al módico precio de 3€ la ración.
Al finalizar la cata y tras sumar las puntuaciones llega el momento de desvelar los mejores guisos.
Damos nuestra más sincera enhorabuena a Fernando, de Aguilar de Campoo, que se alzó con el primer premio; a Nuria, de Barruelo, que obtuvo el segundo premio y a José María, de Guardo, que consiguió el tercer premio.
Felicitamos al resto de premiados y agradecemos a todos vuestra presencia y participación.
Vallejo de Orbó nace por la necesidad de mano de obra especializada en las minas y como consolidación de un grupo de población industrial, lo que hizo que muchos emigrantes procedentes de las cuencas de Asturias y León acudieran a esta cuenca. Los campesinos locales también se sumaron a la amplia oferta de empleo. Sin embargo, al no haber un grupo de población estable, se produjo el efecto «ir y venir» de la mina a casa o de la mina al campo.
La empresa minera ideó un asentamiento fijo, a pie de mina, y lejos de los núcleos de población preexistentes para fijar la población. Así nace el poblado «Minas de Orbó». Con ello la empresa conseguía, de una parte, la comodidad que suponía vivir al lado del trabajo, y de otra, alejar al minero de su antigua vida asegurándose un control directo del trabajo, de la vida e incluso del ocio del minero.
En 1865, en Minas de Orbó existían: dos cuarteles para obreros, una vivienda para el ingeniero, un edificio para la administración y las oficinas de la empresa, un hospital, un almacén-tienda de comestibles, con panadería y viviendas para los dependientes.
En 1875, se añadieron: otros dos cuarteles, la mansión de verano de los propietarios, la escuela, la capilla, y la casa de socorros.
En 1919, ya contaba con varios edificios construidos en piedra, ladrillo, hierro y madera; con cubiertas de teja ordinaria y pizarra de Uralita. Entre los que destacan: 15 edificios destinados a viviendas de obreros, 3 edificios de viviendas para empleados, economato, vaquería, capilla, cine, sanatorio, farmacia, escuela de niñas, y escuela de niños, lugar de ocio y comedores.
Vallejo es un gran pueblo industrial, pionero donde los haya, ya que tuvo el primer y único canal subterráneo en la historia de la minería española, inaugurado en 1885 y el primer cine de la provincia.
Hoy, ya carece de industria, pero conserva ese encanto que le dio la prosperidad.
Las casas se siguen manteniendo ya que se ha convertido en un pueblo eminentemente vacacional.
Es un rincón curioso y especial al que merece la pena regresar e imaginar sus calles con el bullicio de sus momentos de mayor esplendor.
Seguimos descubriendo y publicando nuevos eventos y carteles, no olvidéis consultar la página y el calendario para descubrirlos y, si queréis estar a la última en cartelería y publicaciones, os animo a formar parte de nuestro nuevo canal de WhatsApp, desde donde, de modo completamente anónimo, estaréis al día de todas nuestras publicaciones.
Nos vemos en la próxima.








.jpg)

