Blue Flower

 

Nuestras amigas de la Asociación Cultural del Castrillo siguen en su empeño de sacar adelante su proyecto de concurso de olla ferroviaria, así que una vez más, se deciden a convocarnos y ya vamos por la cuarta edición, con la firme convicción de que llegarán muchas más.

Así que hacia Otero de Guardo, en plena Montaña Palentina, se dirige un grupo de 40 cocineros llegados desde la provincia y desde Cantabria a elaborar unas tradicionales patatas con carne.

Jornada soleada para disfrutar entre amigos.

La Asociación El Castrillo aportó las patatas y la carne, de Cervera, a cada olla participante. Muchas gracias por vuestro esfuerzo y colaboración.

Como en cada edición celebrada, nuestras queridas amas de casa de Otero, nos sorprendieron a media mañana con el reparto del almuerzo para todos los participantes. Es tanto lo que nos cuidan y miman que regresar a Otero siempre es un placer.

A las dos de la tarde dio inicio la entrega de las cazuelas para su valoración.

Finalizada la cata, llega el momento de desvelar el nombre de los cocineros afortunados con premio.

Damos nuestra más sincera enhorabuena a las Mozas de Otero, que se alzaron con el primer premio; a Inma Martínez, de Guardo, que obtuvo el segundo premio y a Santos Lázaro, que consiguió el tercer premio.

Celia Mancebo elaboró el mejor guiso local.

En el margen derecho del embalse de Compuerto, en la Ruta de los Pantanos, nos encontramos con esta localidad que conserva el sabor de los pueblos de montaña, como así nos recuerda su arquitectura.

Otero se encuentra rodeado de una espectacular vegetación donde sus paisajes invitan a relajarse al resguardo de las altas cumbres de la provincia.

En lo alto encontramos la iglesia de El Salvador, interesante templo gótico que conserva elementos románicos como su ábside. Aquí encontramos una ventana con dos bellas columnas con capitel, uno vegetal y otro con dos grifos enfrentados. A la derecha en un esquinazo del ábside hay incrustada una figurilla de la misma época.

Aún conserva el molino que, además de moler, generaba electricidad, también permanece el lavadero.

Hubo una casa de baños, con aguas sulfurosas, muy utilizada por gente de los alrededores, que se vio anegada por las aguas del pantano, al igual que el puente romano y numerosos terrenos de cultivo.

Por esta localidad de empinadas calles discurre un tramo de la Cañada Real Leonesa.

Para terminar la visita, un paseo hasta El Castrillo, donde disfrutaremos con unas espectaculares vistas sobre el pantano, el hayedo y las cimas de las montañas vigilados por la atenta mirada de un oso que seguro que despertará la imaginación de los más pequeños de casa mientras disfrutan de una rica merienda en la zona recreativa.

Hasta pronto Otero, siempre es un gusto disfrutar de vuestra amabilidad y cariño.

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Nos vemos en la próxima.