Blue Flower

 

Hay una pequeña isla en nuestra comunidad que pertenece al vecino País Vasco y que también se suma a este tren ollero.
De todos es sabido la gran tradición que existe en nuestra vecina comunidad en cuanto a cocinar en olla ferroviaria, o tal y como allí se denomina, a cocinar en putxera, ya que en Balmaseda ostentan el honor de ser, junto a Mataporquera, las localidades con mayor antigüedad en esto de los concursos, superando ambas las 50 celebraciones y siendo Balmaseda la localidad que por San Severino atrae al mayor número de participantes.
La mañana amaneció gris, nada extraño para nuestros cocineros, así que a medida que iban llegando comenzaban con el encendido de las putxeras para transformar las alubias rojas con sacramentos en unos excelentes cocidos.
Como siempre, el ambiente festivo, la buena conversación y el buen hacer en los guisos fue la nota reinante.
A partir de las doce y media y hasta la una de la tarde se fueron entregando las putxeras, libres de carbón y ceniza, para su valoración por parte del jurado.
A las cuatro de la tarde se procedió a la entrega de premios, el momento más esperado por todos.
Damos nuestra más sincera enhorabuena a todos los premiados y agradecemos a todos vuestra presencia y participación.
Lanestosa es el municipio más pequeño y occidental de Bizkaia, situado en el valle del río Calera, abre paso entre la meseta y el mar sin perder su carácter rural. Posee un precioso casco urbano con estructura de villa medieval: casas balconadas con corredores, calles encachadas -con enlosado irregular de piedra- y plaza porticada.
Por la calle principal de Lanestosa pasó el séquito del emperador Carlos V camino a la meseta hace medio milenio. Comerciantes enriquecidos por el tránsito de mercancías entre Castilla y el mar levantaron palacios en los siglos XVII y XVIII. Posteriormente, indianos que hicieron fortuna en México, Guatemala o Cuba añadieron la guinda de palacetes, hoy centenarios, al vetusto callejero de la Villa con fincas como ‘La Casona’, ‘La Casa Vizcaya’ o ‘La Casa Sobera’ entre otras.
Actualmente los habitantes de Lanestosa se dedican mayoritariamente a la agricultura y la ganadería, hecho que ha permitido conservar el espectacular entorno.
Merece la pena una visita al Centro de Arte Rupestre KobenKoba, donde podrás realizar un recorrido por el arte paleolítico. No olvides realizar la reserva si quieres conocerlo.
Desde el pueblo se puede llegar a Peña Lobera y admirar las aves rapaces que allí anidan, o visitar las cuevas de Las Pajucas y Cuestalaviga para practicar la espeleología.
Merece la pena respirar la tranquilidad de Lanestosa. Pero si se prefiere actividad que quite el aliento, quien pare en Lanestosa se encuentra en el lugar perfecto para la espeleología, el paso de vías ferratas, el senderismo, la bicicleta de montaña o el cicloturismo.
No quiero acabar este reportaje sin agradecer a la organización su aporte del listado detallado de puntuaciones, como es costumbre en todos los concursos de Vizcaya. Consideramos que es la asignatura pendiente en las organizaciones de Cantabria y Castilla y León, creemos que aportarían transparencia a los concursos a la par que ayudaría a los cocineros a mejorar sus puntos débiles.

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Nos vemos en la próxima.