Nuevamente por nuestras fronteras, nos dirigimos hacia Ribamontán al Monte, en la comarca de Tras Miera y nos quedamos en una pequeña localidad llamada Omoño.
Poco a poco llevamos ya 9 ediciones de este familiar concurso, que iniciando su andadura junto a la iglesia, su nueva ubicación desde hace unas pocas ediciones en el Barrio Pumarejo ha sido de un total acierto.
La organización acogió en su carpa a los 29 olleros participantes, gesto de agradecer, ya que por lo avanzado de la fecha en el calendario, suelen ser días fríos y lluviosos y una carpa donde cobijarse siempre es bien agradecida. Aunque este año, la climatología fue bonancible para dejar disfrutar a peñas y vecinos.
La organización aportó pan, vino y el tan apreciado carbón. Muchas gracias por vuestro esfuerzo y colaboración.
Mañana animada en la que se dió forma a un tradicional cocido montañés y, aquellas peñas más animadas y participativas, también cocinaron unas ricas tortillas de patata para presentar al correspondiente concurso.
Como siempre, el jurado tuvo que esmerarse en la cata para determinar aquellos cocidos que se alzarían con el premio.
Damos nuestra más sincera enhorabuena a la Peña Los Veloces, de Liérganes, que se alzaron con el primer premio y a la Peña El Convento, de Hoznayo, que obtuvieron el segundo y tercer premio.
En la categoría de tortilla fue Nieves, de la Peña Olleros de Elechino Máskfruta la que se alzó con el premio.
Omoño bien merece una visita por el encanto de sus paisajes y de sus gentes.
Para aquellos aficionados a la prehistoria, comentaros que es en esta localidad donde se ubica la Cueva de la Garma, que tanto nos está aportando para conocer nuestros inicios y la evolución de nuestra especie.
No cabe duda de que nuestros antepasados supieron apreciar las bondades de la zona.
Que no se enfríen nuestras ollas, se presenta un final de temporada muy animado y cargado de eventos.
Nos vemos en la próxima.
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