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Palencia sigue sumando localidades al tren ollero, tanto es así que volvemos a Tierra de Campos a disfrutar de nuestra afición en Villarramiel, que se suma a nuestro calendario con ánimo de hacerse un hueco importante.

Llegados desde diferentes puntos de la geografía, un nutrido grupo de amigos se reunieron en una fría mañana a cocinar unas excelentes patatas con carne.

La organización aportó las patatas y la carne para el guiso. Muchas gracias por vuestro esfuerzo y colaboración.

Como la amabilidad de los pellejeros no se podía quedar atrás. sorprendieron a todos con un pequeño detalle y nos conquistaron el paladar con una degustación de su excelente cecina y, como no, a una pancetada para almorzar y calentar un poquito mientras evolucionan los guisos.

Entre comprobar el punto de la carne y pelar patatas se va acercando el momento de recoger las catas. Con un margen de entrega entre las dos menos cuarto hasta las dos y cuarto nuestros cocineros entregaron sus guisos, un total de 40, con la ilusión de ser los mejores para el jurado.

Al mediodía se pudo degustar el guiso de olla ferroviaria al módico precio de 2€.

Damos nuestra más sincera enhorabuena al grupo El Rebolkón, que se alzó con el primer premio, a Yago, de Villagragima, que obtuvo el segundo premio y a la Asociación Gastronómica Peña Las Cachavas. de Pámanes, que consiguió el tercer premio.  

Situado en el corazón de la Tierra de Campos, Villarramiel tiene raíces que se remontan a la época medieval conservando todo su encanto. Sus calles empedradas esconden grandes joyas entre las casas de arquitectura tradicional.

Un paseo por el pueblo nos descubrirá dónde se encontraban las puertas de la antigua muralla que lo rodeaba y que se conservó hasta el siglo XVIII.

Uno de los lugares más destacados que ver en Villarramiel es la Iglesia de San Miguel, un impresionante edificio del siglo XVI que tuvo que ser totalmente reconstruido en el siglo XVIII.

La iglesia de Santa María que fue la antigua judería y la ermita de las Angustias dedicada a la Virgen más venerada del pueblo.

Las casas tradicionales muestran el esplendor de la burguesía de finales del siglo XIX como la Casa Melero y la Casa de las Verjas con balconadas y trabajadas verjas.

Sin embargo, las construcciones más peculiares que visitar en Villarramiel son sus palomares, un total de 16 por todo el municipio en diferentes estados de conservación.

Cuando las villas de Campos se dedicaban casi exclusivamente a la agricultura esta villa destacaba a nivel regional y hasta nacional por las fábricas de curtidos, luego talleres caseros y después importantes industrias, destacando los cardadores de lana, tejedores, hiladores variados y fabricantes de pergaminos y baldosas.

Este pueblo es conocido como “de los pellejeros” aludiendo a su industria del cuero y destacando también sus fábricas de sombreros de fieltro.

Fue lugar de behetría pudiendo elegir a su señor y posteriormente de realengo.

Villarramiel está rodeado de un entorno natural impresionante que invita a conocerlo y a la conexión con la naturaleza.

Y por supuesto, no nos podemos olvidar de su gastronomía, donde la cecina de Palencia lleva el apellido de Villaramiel. En este pueblo se produce este embutido que se elabora con carne de equino y que cuenta con marca de garantía para dos de las fábricas que lo elaboran, siguiendo un proceso artesanal con productos del municipio.

Tendremos que reservar un hueco en nuestras apretadas agendas para volver a recorrer las calles y seguir descubriendo sus encantos y, cómo no, a disfrutar de su cecina y de su gastronomía.

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Nos vemos en la próxima.