Blue Flower

 

Regresamos a la provincia de Burgos, si el año pasado nos invitaban desde Tubilla del Agua a participar en su concurso de olla ferroviaria, este año, sin salir del municipio, nos invitan a conocer Bañuelos del Rudrón.
Un nutrido grupo de olleros llegados desde diferentes puntos de la geografía nos reunimos en un bonito y soleado día a cocinar unas ricas patatas con carne de potro.
Con música en vivo para animar y mecer los guisos con gracia, llegamos a la hora de entregar las catas para su valoración.
A las tres de la tarde se desveló el secreto mejor guardado, los nombres de los cocineros afortunados con los premios.
Damos nuestra más sincera enhorabuena a la Asociación Gastronómica Peña Las Cachavas, de Pámanes, que se alzaron con el primer y tercer premio y a José Landa (Che), de Bañuelos de Rudrón, que obtuvo el segundo premio.
En pleno Parque Natural de las Hoces Alto Ebro y Rudrón emerge Bañuelos de Rudrón. Con apenas 11 empadronados, su población se dispara los fines de semana y los veranos.
La iglesia de San Esteban de Bañuelos del Rudrón es el edificio más completo y que mejor ha conservado sus trazas románicas en el bajo Rudrón. De pequeño tamaño, consta de una sola nave, torre adosada, sencilla portada y ábside semicircular. Pertenece a la escuela de Mena-Villadiego y fue levantada a mediados del siglo XII. En el exterior destaca la cabecera erigida con buenos sillares de toba y una elegante ventana central. En el interior llaman la atención su bóveda de medio cañón apuntado y los capiteles decorados del arco triunfal. También llama la atención su vistosa pila bautismal, con una escena de combate entre una serpiente y un león.
Ejemplo vivo de lo que sufren los pueblos, su dificultad para el acceso a internet y la cobertura de los teléfonos móviles, ponen a prueba el ingenio y la solidaridad con los pueblos vecinos para poder recibir, transmitir y hacer llegar la señal a la localidad.
También su lucha para conservar y recuperar sus bienes como fuentes, pilones, el molino de Tuda e incluso la iglesia de San Esteban, a la par de seguir embelleciendo el entorno mientras luchan por evitar que el río los inunde periódicamente echándose los propios vecinos al río para limpiarlo y mantenerlo libre de maleza, nos da cuenta de la unión y el tesón de los bañuelenses.
La iluminación ornamental de las calles y la reforma del refugio de cazadores, entre otras obras, dan muestra del interés de este pueblo por demostrar que sigue vivo y que quiere recuperar el sonido de las conversaciones y las risas durante los 365 días del año.
Por si todo eso fuese poco, un paseo por los alrededores, donde cobra relevancia el entorno natural, es motivo más que suficiente para acercarnos un fin de semana a conocer esta preciosa zona de Burgos y disfrutar de la conversación y del carisma de estos vecinos y, con permiso, amigos.

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Nos vemos en la próxima.